Pareja gay | el síndrome del yanoismo

YANOISMO O CUÁNTO VA A DURAR TU RELACIÓN GAY

¿Cuánto va a durar tu relación gay?

El amor tiene fecha de caducidad. Me explico: el subidón de las primeras semanas cada vez que ves la cara de tu chico o te llega un whatsapp con corazones, va a terminar antes de que te des cuenta. ¿Cuantas parejas romperán con la misma conversación?

Por ejemplo:  “ya no siento lo mismo”,  o, “ya no te veo de la misma manera” o una de las más socorridas en estos casos;  “ya no es lo que era. “El “Ya no” vale lo mismo para un roto que para un descosido. ¿Cuantas veces te has puesto a Manuel Carrasco para regodearte en la mierda en la que te has metido después de una ruptura?

¿Y si te dijera que estás cometiendo un error con tanto yanoismo?.

¿Y si realmente lo tuyo no es amor sino enamoramiento? Puede parecer sólo una diferencia gramatical, pero entre tus emociones y tus sentimientos, hay una distancia considerable.

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Amor y enamoramiento no son lo mismo, cariño

Hollywood ha modelado tu cerebro para idealizar las relaciones, pero el amor de película no existe. La realidad es que puedes pasar de estar enamorado a dejar de sentir de la noche a la mañana. ¿Por qué? porque, en gran medida el amor depende de la química, una poderosa herramienta que tu cuerpo utiliza para activar numerosas sensaciones edificantes, como el placer. Somos hedonistas por naturaleza. El placer es el vestíbulo de la felicidad. Pero seamos sinceros, no podemos ser felices todos los días de nuestra vida. Ni tampoco sentir mariposas en el estómago como el primer día. Muchas parejas gays creen que si termina esa sensación termina el amor.

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El enamoramiento es una de las perturbaciones químicas más intensas que puede sufrir un ser humano. Para algunos psicólogos clínicos una verdadera enfermedad mental a la altura de la depresión o la ansiedad.

En su libro ‘Love Sick’’, Frank Tallis, un conocido psicólogo británico, describe con detalle el desequilibrio hormonal que se produce en tu cuerpo cada vez que te enamoras. Este doctor,  que investiga a los enamorados,  ha tratado a cientos de pacientes con mal de amores, para concluir que el enamoramiento, es una patología.

La mala noticia (o buena según se mire) es que el enamoramiento termina. Es el boulevard de los sueños rotos que canta Sabina, un barco a la deriva, una lágrima de ron. ¿Por qué hay personas con relaciones duraderas y otras que acumulan relaciones encadenadas?

La respuesta está en el control de las emociones. La razón sobre el corazón. El razonamiento sobre el sentimiento. ¿Ya no sientes lo mismo que al principio? Quizá tus niveles de dopamina (una hormona que produce excitación o satisfacción) se han reducido en tú organismo.

Nada que ver con que tu idealizado marido o novio haya cambiado a peor. Para que lo sepas: ya se tiraba pedos, comía con la boca abierta o se pasaba horas en el espejo, antes de que tu percepción sobre él cambiase. Él sigue siendo la misma persona pero tus niveles hormonales han regresado al campamento base. Tu pareja, tu chico, sigue siendo la misma persona.

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Pero, ¿y si en realidad eres un adicto a las emociones fuertes? Quizá necesites sentir con la misma intensidad que después del primer beso, del primer polvo o cuando el teléfono echaba humo todos los días durante muchas semanas. Si piensas que el amor ha caducado y ya no sientes lo mismo,  quizá tengas razón. Las relaciones pueden terminar igual que comenzaron: por el azaroso destino de cada uno de nosotros, porque alguien se cruza en el camino, por hartazgo o por agotamiento. Pero puede también que tus ganas de salir corriendo se deban a una alteración hormonal.

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Si quieres vivir con las emociones a flor de piel, con el corazón disparado y tus ojos dibujando corazones en las nubes durante toda tu vida, posiblemente te conviertas en un yonqui del amor. Encadenaras enamoramientos, relaciones, rupturas y canciones desgarradoras para satisfacer tu ego adicto a las emociones.

Serás un colgado buscando dosis cada vez más potentes. Buscarás confirmación de sus desaires en cada gesto. Interpretarás cualquier discusión como un desafío y buscarás consuelo en otras personas, que con toda seguridad, antes o después,  te servirán de refugio antes de que se desate la tormenta definitiva,  que ¡oh sorpresa!  terminará con un año de amor.

Pero puede también que después del primer año (dos años en el mejor de los casos, según los expertos en enamoramientos) veas a tu chico como lo que realmente es, con sus defectos, virtudes, conflictos e incoherencias. Eso sí, libre de interferencias químicas y manejando tus emociones sin dejarte dominar por ellas.  Mírate al espejo y antes de exigir demasiado,  piensa en qué puedes ofrecer tú a los demás. Quizá te sorprendas a ti mismo. Lucha por tu pareja gay (si tu pareja es hetero tambien sirve este planteamiento)

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