¿Eres adicto a la infelicidad?

Cómo identificar a un gay con infelicidad crónica

Cómo identificar a un gay con infelicidad crónica

“No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.”

El mensaje pertenece a la  película “En busca de la felicidad“, protagonizada por Will Smith, y está llena de sentido. A lo largo de nuestra vida laboral, en nuestras relaciones sociales,  en las conversaciones con amigos, con familiares, con nuestra pareja, te habrás encontrado con personas que padecen infelicidad crónica. Su vocabulario está lleno de noes:  “No puedo“, “no soy capaz“, “La vida es demasiado dura“, “No lo voy a conseguir” son los pensamientos recurrentes de estas personas que además proyectan su estado de ánimo en su entorno y son capaces de producir un efecto contagio. Todos tenemos malos días, e incluso semanas, pero según los psicólogos hay personas que tienen rasgos que les identifican como infelices crónicos.

1 – Los infelices son víctimas de la vida

El victimismo es una de las principales características de las personas infelizmente crónicas. Se sienten perseguidos por un enemigo invisible que les impide enfrentarse a los problemas de la vida. Por el contrario, las personas felices saben que la vida es dura. Nada es gratis, y en muchas ocasiones nos enfrentamos a problemas que a veces nos hemos buscado y otras en las que los problemas surgen por tener una actitud pasiva o irreflexiva.  Sin embargo, la diferencia con los infelices crónicos es cómo se buscan soluciones a los problemas: las personas felices se enfrentan a los problemas con curiosidad. ¿Cómo puedo resolver este problema? ¿Qué me ha llevado hasta aquí? ¿Qué opciones tengo? Son las preguntas que diferencian a una víctima de la vida de una persona feliz.

2 – Los infelices desconfían de la mayor parte de las personas

Los infelices son incapaces de empatizar con personas desconocidas porque creen que la gente es mala por naturaleza. La desconfianza les lleva a huir de cualquier relación que implique ceder espacios de intimidad. La percepción de éstas personas implica que la amistad sea considerada como un campo de pruebas donde se exige al ‘amigo’ que cumpla con numerosos requisitos y un sinfin de pruebas de amistad para conseguir formar parte de un selecto grupo que merece su confianza.

3 – Los infelices se concentran en lo que va mal

El desgaste que produce utilizar la energía vital en enfrentarse sólo a los problemas y no a los aspectos positivos del día a día genera en los infelices crónicos ansiedad patológica. Los infelices se anticipan a los problemas antes de que sucedan y aunque esos problemas sólo sean hipotéticos y nunca se produzcan el desgaste físico y emocional que les generan es incluso superior a que se cumplan las expectativas que habían imaginado.

4 – Los infelices son envidiosos

Creen que la felicidad es un bien tan preciado que sólo unos pocos son capaces de alcanzarla. Por eso cuando a su alrededor las personas son felices sienten una envidia que les afecta de forma directa porque creen que en el reparto de la felicidad se han quedado una vez mas fuera de juego. Las personas felices se alegran de los éxitos de los demás porque consideran que la felicidad depende de factores como el esfuerzo, el tesón o la paciencia.

5 – Los infelices no tienen ‘PLAN B’

Las personas con infelicidad crónica quieren tener controlado cada uno de los aspectos de su vida y si es posible de las personas mas cercanas, sobre todo si su felicidad depende de terceros. Por eso cuando un plan falla, o no se produce el resultado esperado, suelen derrumbarse porque carecen de ‘Plan B’. Las personas felices saben que la vida está llena de circunstancias incontrolables que no dependen de nuestra voluntad sino de factores externos, por eso están preparados para buscar alternativas ante las frustraciones.

6 – Los infelices tienen miedo al futuro

Las expectativas de las personas infelices son siempre limitadas. No piensan en un futuro en el que su situación actual mejore y puedan alcanzar sueños y metas que siempre ven inalcanzables. Por eso imaginan un futuro peor que el presente. Las personas felices imaginan un futuro donde los sueños por muy inalcanzables que parezcan se cumplen. Ese optimismo es la fuerza vital que les mueve a emprender nuevos proyectos aunque los presentes fracasen.

7 – Los infelices son cotillas y se quejan continuamente

Las personas infelices solo se sienten bien si se regodean en su desgracia. Les encanta hablar del pasado y recrearse en las situaciones negativas para confirmar su mala suerte. Además son personas a las que les llena hablar de la vida de los demás para criticar sus iniciativas, sus proyectos o sus fracasos. “Ya lo decía yo“, “Era imposible que saliese bien” les hacen engordar su personalidad destructiva.

¿Has puesto cara a alguna persona después de leer las descripciones? Seguramente sí. Si te has sentido identificado personalmente es probable que pienses que la imagen que proyectas a los demás no es la que te gustaría. Pero ¿sabes cual es la buena noticia?, ¡nunca es tarde para cambiar! El secreto de la felicidad es (…..) No hay un guión escrito,  eres tú quien debe encontrar lo que te hace feliz y aprovechar cada uno de los instantes felices que nos proporciona la vida, por muy pequeños y fugaces que sean.

  , , , , , , , , , , , ,


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *